“Si vendemos la tierra, ¿qué nos queda?, ¿qué vamos a dejar a nuestros hijos” leíamos hace unos días en el artículo Fuenteovejuna africana contra la venta de tierras, escrito por José Naranjo. Son las palabras de Amadou Thiaw, coordinador del Colectivo de Defensa de la Tierra de Fanaye (Senegal) en relación a Diéri, tierra donde el Gobierno senegalés pretendía vender 20.000 hectáreas a una empresa italiana para el cultivo de la batata y el girasol para la producción de biocombustibles. Es un caso reciente pero no es una historia nueva.

Senegal

A lo largo de la historia de la humanidad, el ser humano se ha expandido por el mundo y en esa expansión, en ocasiones, unos pocos han controlado grandes extensiones de tierra. Las adquisiciones de tierras a gran escala no son un fenómeno
reciente pero sí lo es su repentino incremento. Desde el año 2008, se viene señalando desde distintos sectores de la sociedad ese incremento, especialmente en África subsahariana.

En 2011, en el Llamamiento de Dakar contra el acaparamiento de tierras[1], diversas organizaciones definieron el “acaparamiento de tierras” como “los actos mediante los cuales alguien se apodera de una porción de tierra, con fines comerciales o de producción agroindustrial, que sea desproporcionada en tamaño si la comparamos con las porciones de tierra promedio en la región.”[2] Por otra parte, existen visiones muy críticas respecto al término, algunas incluso que
hablan de un “nuevo colonialismo” que amenaza la seguridad alimentaria de los más pobres, y visiones más abiertas que ven en las inversiones en tierras oportunidades para las poblaciones locales y la satisfacción de sus necesidades y son más tolerantes con los efectos adversos que se producen.[3]

El problema al definir si lo que está ocurriendo se trata de “acaparamiento de tierras” o bien de inversión en desarrollo, radica en la dificultad para medir y poner en la balanza la satisfacción de las necesidades locales junto a los efectos negativos. Hasta el momento, los informes realizados por distintas organizaciones no han demostrado que las inversiones de las adquisiciones de tierras hayan producido grandes beneficios para las poblaciones locales sino todo lo contrario.

GRAIN, Amigos de la Tierra, FIAN y Vía Campesina, entre otras organizaciones, aseguran que desde el año 2008 han aumentado las adquisiciones de tierras en países en desarrollo por parte de inversores públicos y privados y que está teniendo consecuencias negativas para las poblaciones locales y que ésta situación merece la denominación de “acaparamiento de tierras”. También, Intermon Oxfam en su reciente informe “Cultivar un futuro” hace referencia al concepto de “acaparamiento de tierras” como un gran problema de la era de las crisis: “los beneficios de las transnacionales agrícolas subieron vertiginosamente, los rendimientos de los especuladores se dispararon, y comenzó una nueva ola de acaparamiento de tierras en el mundo en desarrollo, a medida que los inversores privados y estatales buscaban aprovecharse o asegurar el suministro.”[4]

Pero… ¿Por qué surge el “acaparamiento de tierras”?

Tras leer distintos informes y artículos podemos decir que es posible identificar tres grandes tendencias que impulsan la creciente competencia por la tierra agrícola en los mercados nacionales e internacionales: la creciente demanda de alimentos a nivel internacional; la demanda de agrocombustibles para disminuir el consumo de energías fósiles que se suma al apoyo estatal que recibe la industria dedicada a las energías que emplean soja, maíz, jatrofa y otros cultivos; y el interés creciente de los inversores que descubrieron la tierra como un valor financiero aprovechable.

En resumen, algunas empresas (y también algunos estados) han visto en las tierras de África subsahariana un gran pastel a dividirse, como ocurriera
antaño con la colonización del continente. Las empresas y estados que adquieren esas porciones de tierra las utilizan, en algunos casos, para cultivar alimentos que exportan a sus países para dar de comer a sus poblaciones crecientes; en otros, cultivan productos destinados a alimentar coches europeos con agrocombustibles; y en otros casos, simplemente las tierras no son utilizadas sino que las mantienen en su poder especulando con el incremento de su valor con el paso del tiempo.

¿Por qué África subsahariana?

Se suele creer que los países africanos tienen amplias extensiones de tierra disponible. Y aunque hay una parte cierta en esta creencia, hay que tener en cuenta otras cuestiones que confirman que no hay tanto espacio disponible no utilizado por poblaciones locales.

Hay estudios que estiman que hay alrededor de 807 millones de
hectáreas cultivables en toda África, de las cuales, aparentemente, se usa menos de un cuarto. Pero “dada la costumbre que tienen los campesinos africanos de rotar los pastos con los cultivos, dejando la tierra en barbecho, es posible que en realidad haya más tierra utilizada.”[5] Sin olvidar otra costumbre como la de pastoreo que muchas veces no es reconocida.

Partiendo de estas realidades, evidentemente las adquisiciones masivas de tierras en África por parte de extranjeros generan numerosos efectos negativos ya que se estaría negando a las poblaciones locales el derecho de utilizar sus propias tierras para el sustento y la vida diaria más allá de que ese derecho esté reconocido o no jurídicamente.

En el caso de Diéri, en
Senegal, la situación no ha resultado tan mala para los pobladores. Gracias a las protestas, los proyectos de la empresa italiana para producir agrocombustibles se han paralizado. Según el presidente del país toda venta de tierras a inversores extranjeros deberían realizarse con el consenso y la adhesión de las poblaciones afectadas, con los correspondientes estudios de impacto ambiental y cultural y garantizando la preservación del ecosistema. Pero no todos los casos terminan así. Muchos proyectos de inversión continúan adelante y no siempre con consecuencias positivas para los pobladores de las tierras africanas.

El asunto es… ¿Son compatibles los intereses de los países industrializados, que necesitan nuevos terrenos agrícolas para introducir monocultivos que les resulten útiles sea para los agrocombustibles, o para la alimentación de sus poblaciones, con los intereses del
subcontinente africano que sigue necesitando de su tierra para alimentar a sus poblaciones con una agricultura diversificada? Ahí dejo la pregunta. El debate está abierto.


[1] El llamamiento de Dakar contra el acaparamiento de tierras surge del acuerdo de múltiples organizaciones de la sociedad civil reunidas en el Foro Social Mundial celebrado en Dakar en 2011

[2] CLOC – Vía Campesina, “Es hora de prohibir el acaparamiento de tierras, no de darle una fachada de responsabilidad”, 17 de abril de 2011 (consultada entre junio y julio 2011) http://www.clocviacampesina.net/es/temas-principales/reforma-
agraria/543-es-hora-de-prohibir-el-acaparamiento-de-tierras-no-de-darle-una-fachada-de-responsabilidad

[3] FAO – Departamento de desarrollo económico y social, “Del acaparamiento de tierras al ganar-ganar”, Informes de política, 2009

[4] BAILEY, R., “Cultivar un futuro. Justicia alimentaria en un mundo con recursos limitados”, Oxfam, 2011.

[5] Cotula, L., Vermeulen, S., Leonard, R. y Keeley, J.,“Land Grab or Development Opportunity? Agricultural Investment and International Land Deals in Africa [¿Acaparamiento de tierras u oportunidad de desarrollo? La inversión
agrícola y los acuerdos de tierras en África]”, IIED/FAO/FIDA, Londres/Roma, 2009, p. 59

One Response to Acaparamiento de tierras en África subsahariana

  1. Capo says:

    “En resumen, algunas empresas (y también algunos estados) han visto en las tierras de África subsahariana un gran pastel a dividirse.”

    Es tan triste que sigamos cometiendo los mismos errores y abusos una y otra vez a lo largo de la historia…

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